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lunes, 21 de noviembre de 2016

8ª Jornada/X año: Miércoles, 16 de noviembre de 2016


Navegando en Rascamán


Me encuentro embarcada en un yate de Lujo llamado Rascamán.  En él voy a iniciar un crucero por el Océano de la fantasía. Adecuo mis ojos a los del buey. Ante mí la inmensidad de la creación.  Me relajo, me dejo ir, sueño. 
Una voz aterciopelada, sabedora de inflexiones, Amelia Peco, (madame Amélie)  nos presenta en el salón azul,  un desfile de personajes, salidos del taller de costura de su protagonista. Una mujer que se supera a sí misma culta y emocionalmente, que no duda en abandonar su pueblo por estarse quemando  en su propio fuego, y así  formar parte  de un libro de Génesis  “Volver al vientre”,  donde luchará por un amor. ¿Lo conseguirá? Amélie  nos deja con la duda hasta un próximo capítulo.  
Javier Diaz (el patrón anfitrión) acaba de anunciar por megafonía una próxima escala en Chile., donde regresa, con  una recopilación de poemas dedicados a Villa Grimaldi , lugar siniestro donde los detenidos esperaban el momento de ser un nombre conmemorativo en los muros de su fusilamiento.   A uno de ellos, Marcelo Eduardo Salinas,  Javier le dedica un  sentido homenaje,  para no olvidar. 
Contrarresta la emoción con  un canto a Silvio Rodriguez, que a los allí reunidos nos invita a entonar  mentalmente. 
Subimos a cubierta. El mar está tranquilo, en esa hora mágica, donde la naturaleza  muestra su grandeza. Unas copas de champagne nos esperan  para burbujear los haikus que a Paco Fenoy,  le brinda el paisaje y su imaginario sensual.   

“Viste perfumes
con olor a jazmines.
Mar vaporoso”.

Una familia de delfines, nos muestran sus habilidades, de bailarines  e inspira a Paco:
“Y con un beso
en la gruta desnuda, 
viene la danza”.

Nuestras cabezas danzan por el efecto del alcohol y conocemos los padecimientos de las mujeres sufridoras que Cinta, (nuestra entrañable maestra) nos plasma en dos relatos, sencilla y sabiamente contados: 
“La sorpresa “. Y “Las Alhajas”. 
El primero nos hace creer hábilmente que su protagonista es una joven actual, enérgica y vital, con móvil maquillaje y rostro en el espejo para descubrirnos,  al fin de la historia, un sobre y una tarta con los que celebra su ochenta cumpleaños. 
Las tres alhajas (Almudena, Albertina y Alejandra), tres amigas con características propias bien diferenciadas, sensibilidad, arte y deporte. Se conjugan para contarnos sus vidas desde la infancia, con anécdotas pueriles de compañeros con trucos y  espejos para averiguar sus intimidades. 
Llega la noche y el silencio, alrededor de un cuerpo compacto y sólido José León, (león marino) con  miles de millas poéticas en sus lomos. Una criatura buscada y valorada por  la esencia de su poesía y nutrientes culturales.   
Nos evoca a Luigi Boccherini, el gran olvidado, compositor del siglo XVIII, haciendo una conjunción entre  “La música nocturna de Madrid” y su propio lirismo. 
Y, envueltos en el embrujo de la brisa acariciadora en  la piel,  Ana, (nuestra querida Anagonz), nos sorprende y regala, con su prosa poética, sentimientos escondidos de una tragedia. Nos conmueve desde la primera línea.  
“Luego sus manos amoratadas y arrogantes, al vagón solitario y viejo la estación,  hasta  el final cuando el cuerpo queda tendido en las vías". 
Quedamos pensantes y ensimismados por la profundidad de la historia. 

El mar se embravece con locura. Desde el camarote número uno surgen estruendos. Lo ocupa el  arte, que corre violentamente por las venas de Leonor Varela (Leónidas Kiev). 
A martillazos desprende lascas de la imagen que esculpe, transformado en versos. Versos incomprendidos. Incomprendidos cómo en su momento lo fueron la obra de Van GoghLas Señoritas de Aviñón y Cien años de Soledad. La soledad del visionario, del creativo, del atormentado, de quien desfallece y bordea lo absoluto, y sin embargo revive para embarcarse en nuevas quimeras de futuro, como reflejan estas estrofas: 



Susurran sirenas. Fábrica de sueños
Chisteras - conejos
Niño grande, Ente pequeño
Canto de cigarra atraviesa espejo
Pinochos - Gepeto
Salen del sombrero en busca de Itacas
Que no era lugar, tan sólo un tiempo
Navegan surcando naipes entre alejos
Buscando la luz del Té del conejo.


El sabor excitante de la infusión me despierta en el puerto de Santander, donde me invitaron a esta ensoñación.

María Jesús Briones Arreba
Madrid, 16 Noviembre 2016

martes, 15 de noviembre de 2016

7ª Jornada/X año: Miércoles, 2 de noviembre de 2016

El juez Fenoy

Los siete miembros del jurado se pusieron de pie cuando entró el señor juez. Pero no lo hicieron por formalismo o por espíritu de servidumbre o por peloteo, no: lo hicieron porque tenían al magistrado por un tipo honesto y simpático, lo que podría parecer un oxímoron, pero que -al menos en este caso- no lo era.

-Siéntense- pidió el señor juez. En lugar de martillo, portaba una flor y un poema en cada mano. 

A su voz todos se sentaron.

Abrió el turno de intervenciones la miembro del jurado Rocío, quien confesó no traer alegación alguna, tampoco por escrito. Justificó esta circunstancia con el tiempo que le habían ocupado las diligencias previas emprendidas con el objeto de presentarse al Premio Tiflos de relato. “Muy ciegos tienen que estar esos del Tiflos si no te premian”, declaró un colega desde el estrado. El comentario, aunque iba en serio, hizo que estallasen las risas en la sala. Entonces, el señor juez llamó al orden y rogó a los concurrentes que se rieran un poco más.

El siguiente turno correspondió a Juan Manuel. Juan Manuel comenzó su exposición con un texto manuscrito de atmósfera “borrascosa” que pronto se tornó en tormenta perfecta, tras la metamorfosis sufrida por el narrador, que pasó de tercera a segunda persona del singular. Ante la falta de visibilidad, Juan Manuel se vio obligado a abandonar la lectura. Sus colegas le absolvieron al no observar en ello el menor rastro de dolo. “Un gatillazo lo tiene cualquiera”, opinó incluso algún abogado de oficio con ganas de continuar con la guasa.

Mientras tanto, el reo no sabía si frotarse las manos o si asustarse. ¿Qué clase de condena puedo esperar de semejantes testigos de cargo? Lo tengo chupado, se decía. O crudo, según se mirase.

El tercer miembro del jurado en intervenir fue Juan Antonio, con un alegato-poema titulado “Otoño apalabrado”: “Los drones y robots tienen grabados / las huellas del deseo en sus empeños”, recitó con voz de barítono. El jurado en coro asintió en señal de aprobación, aunque el de Colmenar quiso añadir más argumentos: “las palabras sonríen con su Gloria / hablan con el asfalto y con las rosas: / dais el color del oro a mi memoria”.   

Los versos-prueba presentados por Juan Antonio convencieron a la concurrencia, incluido el señor juez, quien a estas alturas del procedimiento decidió tomar la palabra. Enemigo de la solemnidad de togas y puñetas, conocido en el mundillo como el juez Fenoy o simplemente Paco, querido por todos, el magistrado desbrozó varios de sus haikus laborales (¿quién habló de oxímoron?…). He aquí uno: Fin del trabajo / Brotan nuevas mareas / Arde la lluvia. Y he aquí otro: Ardió el trabajo / Se transforma y amplía / Irradia luz. Antes de conceder la palabra al cuarto miembro de jurado, Paco apeló a la jurisprudencia y recordó a los presentes el histórico litigio que enfrentó a Luis de Góngora, sacerdote y progresista, con Francisco de Quevedo, literato y conservador, esgrimiendo en defensa del primero su famoso e ingenioso poema “Hermana Marica”.   
  
En el juicio había comenzado a imponerse el juicio (valga la redundancia), lo que vedó al reo la oportunidad de entonar un triste ¡protesto! La cosa se estaba poniendo fea. O hermosa, según se mirase. 

Tras el magistrado tomó la palabra el miembro del jurado Javier. Su informe llevaba por título “Decálogo de la desconfianza” y, según advirtió, tenía truco. Javier leyó: “Desconfía de quien te habla sin mostrar sus ojos / de los cuchillos que guardas en el cajón / que perdieron su filo / de los sapos ventrudos que habitan los poemas”. Entonces, llegó el verso decimoprimero, número ordinal que encerraba la clave del juego: “Desconfía de quien te dice en lo que debes desconfiar”. “¿Desconfía también de un decálogo que cuenta con once puntos?”, le interpeló un fiscal que pasaba por allí, vestido de payaso. En la sala fue creciendo un murmullo, por lo que Javier, ad probationem y con la venia de Paco, aportó varios poemas más, nacidos de su viaje a Chile, futuros integrantes de un libro futuro. Uno decía: Santiago descansa su día de trabajo / Es momento de dejar / que la tarde resbale / por mi piel / haciéndome parte de los árboles y los bancos. Otro hablaba de vino: El vino que recorre / mi nariz y mi boca / El silencio del vino / en mi garganta.

Un poco ebrios, los asistentes encararon la parte final del proceso, dispuestos a escuchar al último miembro del jurado, Ana Gonz. Ana trajo dos micros escritos en su despacho ubicado en pleno centro de un vagón de Metro. El primero arrancaba así “Arrojaste / las manos amoratadas y suplicantes…”, y describía los terribles delitos de mutilación y asesinato en grado de tentativa cometidos en unas vías de tren. El segundo comenzaba “Tiraste / de la cuerda vieja y rota…”. Sus colegas coincidieron en afirmar lo vigorosas que eran las chicas de Vigo, pero también en recomendarle una revisión de este segundo texto, para su próxima lectura en una próxima vista.    

El señor juez levantó la sesión. Leo Varela llegó a tiempo para unirse y participar en las deliberaciones del jurado, que en minuto y medio, había emitido su veredicto. Fue Paco el encargado de dar lectura a la sentencia, para lo que se puso de pie:
“Agracio al reo David Lerma con la escritura de la bitácora correspondiente a la jornada del 2 de noviembre de 2016”   

A día de hoy, el reo ha cumplido tres cuartas partes de la condena, y disfruta de un merecido tercer grado que le permite ir a dormir a la cárcel y pasar el día con su familia. Su libertad definitiva depende tan sólo del dictamen del juez de vigilancia penitenciaria, quien ha de resolver si está rehabilitado o no para su reingreso en la sociedad.


David Lerma Martínez
9 de noviembre de 2016

lunes, 14 de noviembre de 2016

6ª Jornada/X año: Miércoles, 26 de octubre de 2016

Tiempo de lanzamientos literarios

Comenzó la tertulia con la intervención de Fenoy, quien nos ilustró con un comentario acerca de los neologismos en la novela. Asimismo se habló de los haikus y de la escritora Milagros Salvador. Y es que, como todos sabemos, Fenoy es especialista en haikus sui géneris. También nos presentó su última novela, “Viaje con el club de montaña” acerca de sus experiencias viajeras en la campiña. En su lectura, continuó con los haikus, a lo que Isabel comentó que lo que nuestro compañero había leído no eran haikus entendidos como tal, sino otra cosa, alegando que los haikus siempre hacen alusión a la Naturaleza. Argumento que Fenoy rebatió con gallardía, defendiendo que lo que él crea son otro tipo de haikus.
Después de tanto “haikuneo”, nuestro ilustre moderador y coordinador, Javier Díaz Gil, nos leyó un poema sobre los ángeles (no los de Charlie ni los del Infierno, sino los que tienen alas, los bíblicos). Un poema, por cierto, delicioso, al igual que otro acerca de cómo adaptar el cuerpo al dolor de crecer, este último, perteneciente a la serie “Regresar a Chile”. Finalmente, nos deleitó con un poema cuyo tema central es acariciar la piel de la tierra. (muy metafórico y lírico) y con otro sobre las estaciones de autobús.
El último libro de Javier, “La palabra y la carne”, está conformado como un discurso acerca del versículo del apóstol San Juan, “Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”, del que nos leyó un sugerente soneto.
Cuentos oníricos
Nuestra gran poetisa y también cuentista (en el mejor sentido de la palabra) María Juristo leyó un estupendo cuento perteneciente a su trilogía de cuentos oníricos. En concreto, nos obsequió con el cuento del niño que buscó su nombre. Este relato tiene un trasfondo de amistad de un joven con un gato. ¡Mucha chicha tiene esta literatura, pues...!
Isabel Morión, nuestra Isabel, nos dijo –con esa voz tan radiofónica que le caracteriza y ese porte de gran dama del teatro, se me antoja- varias cosas. En primer lugar, nos invitó a una presentación suya. Luego, nos contó que le han publicado un poema en la revista “Troquel” y que también le han invitado a participar en sus lecturas y que por todo ello, está muy orgullosa. Y nosotros, también lo estamos de tenerla con nosotros…
Posteriormente, nos leyó unos haikus (naturales, es decir, relativos a la Naturaleza), uno de los cuales se refiere a una golondrina besando a la Luna. ¡Qué bonito!
Otra de las cosas que nos contó fue que va a ofrecer una conferencia acerca de la poetisa Gloria Fuertes, ya defenestrada, como todos sabemos, y relató la anécdota de que, casualmente, alguien le había enviado una entrevista de dicha poetisa, coincidiendo con esas fechas. ¿Coincidencia o destino..?
Mr. Monroy
El señor Federico Monroy, el gran escritor –entre tantos otros rascamanes-, con alma y pluma de profundo poeta, nos leyó un soneto suyo de 2003 titulado “El tren anónimo”. David Lerma apuntó, después de haberlo escuchado, que Monroy tiene voz propia. Pero el poeta, demasiado modesto, para mi gusto, cree que es un tanto repipi. Nadie está de acuerdo con ello, por ejemplo, Javier, para quien se trata de un poema arriesgado.
Nuestra querida y perenne Rocío nos leyó un relato sobre la excursión de un grupo de amigos en coche, “Aquel Renault donde cabíamos todos”. Después de la lectura, algunos compañeros le sugieren varios títulos alternativos. Ella subraya que se trata de hechos reales y decide enviarlo a un concurso con el tema de Renault. ¡A ver si gana otro premio, que no para..!
¡Ay, el amor..!
León, nuestro eterno enamorado (¡qué suerte!) nos lee un poema de amor. Se le comenta que tiene un buen arranque y se le corrige algún elemento para que no suene cursi.
Por su parte, Carlos, nos hizo reír con “La tirita muda”, un relato cómico –como los que nos tiene acostumbrados- sugerido por los compañeros en la anterior tertulia y él, que es tan ocurrente, le dio forma. A todos nos encantó porque es bueno y está bien resuelto.
La inenarrable Ana González continuó con los poemas titulados con verbos en pasado. En esta ocasión, nos leyó “Sonreíste”, compuesto por versos macabros.  Forman parte de una serie sobre verbos a propósito de los Siete Pecados Capitales. Una buena idea que, si la trabaja bien –y lo está haciendo-, puede desembocar en un trabajo serio y original.
Yo leí un loco relato sobre una adicta a pedir autógrafos a los famosos, “La fan”. Lo hace para llenar su vida vacía y no ceja en su empeño hasta conseguir lo que desea. Se me corrigió oportunamente y se me pidió que lo leyera corregido en una posterior tertulia. Así, lo haré (Grazie, onorevole Thors, lo farò con estremo piacere).
Y como colofón, la simpática e inteligente Ana Delgado leyó un poema crítico con el machismo. Gustó mucho. A los machos-machos no creo que tanto, pero en la tertulia no hay ningún macho-macho, quiero decir, de los machistas de toute la vie. Ella nos explicó que fue el motor de la venganza el que le promovió a ponerlo sobre el papel. Luego, nos leyó otro poemita sobre un sapo, versos de carácter social, como todo lo que tan bien escribe ella.
“Alea jacta est”


Iñaki Ferreras
18 de noviembre de 2016


sábado, 22 de octubre de 2016

4ª Jornada/X año: Miércoles, 5 de octubre de 2016

Un manitas interrumpe la bitácora de Iñaki

- Primera parte:

Esta es la bitácora de Rascamán correspondiente al 5-10-16, que, por culpa de un “manitas”, no pude completar completamente porque me tuve que ir antes de tiempo a atenderle… Que nadie piense ni mal ni bien del asunto “manitas”.  Simplemente, me tuve que marchar y punto.

La tertulia comenzó con el gracioso relato “Como loco” del también gracioso y ocurrente escritor Carlos Tejado. ¡Menuda gracia me hace que este gracioso tenga tanta gracia y sin quererlo ni saberlo compita con la mía propia porque yo también la tengo –o la pretendo-, a la hora de escribir… entre otras cosas. 

En estilo epistolar en primera persona, el protagonista del relato de este gracioso lee las mentes femeninas, lo que le provoca una incómoda situación. Posee un don y es incomprendido por todos: sólo pide que quien mire a la frente de las mujeres, sea comprendido. Bonito juego de palabras.

Una vez leído el susodicho relato por el gracioso Carlos, Isabel efectúa una pregunta relativa a las dificultades del ser humano para ver lo que tiene enfrente, como tema central del relato. Y Juan Antonio lo compara con textos cervantinos. ¡Ahí es nada..! A esto, el autor explica que a menudo, aquellos aficionados a la lectura en el transporte público tienen un ceño especial que muestra el tipo de libro que están leyendo. Curiosa observación y muy cierta, a mi entender. Se nota que Carlos ‘El Gracioso’ es un buen observador, al menos, de la raza humana. ¿Y de las otras..? Esperemos que sí para que sus relatos sean más ricos.

Por otro lado, ‘El Gracioso’ (siempre, con cariño, no se vaya a ofender el interesado o desinteresado, según se lo tome) también nos explicó que quiso contar cómo alguien que tiene un don especial lo puede explotar para ganar dinero.

Javier, nuestro ilustre moderador y experto literario y poeta de postín, corrige aquellas cacofonías del texto. Al mismo tiempo, sugiere que el mensaje vaya dirigido al director de un periódico porque el protagonista ha escrito una serie de mensajes a consultas especializadas y nadie le hace caso. Buena sugerencia para enriquecer el argumento del gracioso relato.

Por su cuenta y riesgo, Don León comenta que el hombre normalmente lee escaneando los textos, a diferencia de las mujeres, que lo hacen más pausadamente, en horizontal (el hombre, según él, lo hace en vertical). Pero nuestro compañero Juan Antonio puntualiza que la mujer también “lee” el paquete del hombre, en un alarde de causar la hilaración del resto de compañeros tertulianos. ¡Otro gracioso al canto! Como vemos, esa interesante tarde tertuliana iba de manitas y de graciosos.

Turno de Juan Antonio
Juan Antonio, el de los turnos, tomó el suyo y nos leyó un rico texto basado en el cuadro “El Jardín de las Delicias”, con motivo de la reciente exposición de El Bosco en el Prado. Poesía romántica de estilo sonetino. Javier comentó que el texto está bien cerrado y que ha elegido una rima difícil y al autor se le cayó la baba, como a un niño.

Llegó el turno de Don León, el compañero de la voz radiofónica y el intelecto despierto. Nos leyó “Alegría”, una poesía acerca de la banalidad de las palabras superficiales y la importancia de las palabras con corazón. A todos nos gustó. El enriqueció la lectura comentando que se trata de un poema perteneciente a un nuevo libro que está en fase de preparación. El contenido trata del amor de una mujer y de cómo lo manifiesta con palabras… Sugerente, como siempre en su poesía…

Otro premio para Rocío
La inefable y prolífica Rocío nos hizo un interesante comentario de cómo uno de sus hermanos fue a recoger el último premio literario que ganó y que ofreció una asociación a la que apoya el conocido y también inefable cantante Raphael, con “ph”. Fue una curiosidad que todos desconocíamos. Fue para el relato “No ha muerto nadie todavía”…ni siquiera el tal Raphael…

Y, como he dicho al principio de esta bitácora, a continuación, me tuve que marchar con todo el dolor de mi corazón y con la carpeta en mis manos para atender a mi “manitas”. Nuestro amado e idolatrado Javier recogió mi testigo y…supongo, que continuó tomando notas para completar la jornada de ese día.
Agur Ben Hur!


Iñaki Ferreras
18 de octubre de 2016











- Segunda parte:

Pues sí, recojo el testigo y seguí tomando notas.

A la llamada del manitas sucede la lectura del Sr. Fenoy. Ha traído un soneto "Poderoso silencio" de Blas de Otero donde repite una palabra en el final de dos versos para rimar. Otro ejemplo donde también lo hace pero con más palabras que se repiten es en el soneto "Última noche en Cuba". Lo trae porque la semana anterior utilizó esa técnica en el soneto que nos leyó y nos dijo que traería el ejemplo de Blas de Otero.
Nos lee también una serie de haikus de su autoría sobre el trabajo. Recojo aquí dos de ellos:

Me da la estrella
roja un valor extraño,
ahí sola y brilla.

Frente a mis ojos
el sistema se muere
pasaje roto.

Juan Manuel nos lee el poema "Invasión"
Mariposas de alas partidas por el hacha... vocación de vuelo... mundo con vocación de escombros.

Hermoso poema el de Juan Manuel.

Hablamos de orquídeas que pierden sus flores, "se las corta por encima del primer nudo", dice Leo, "y se le pone un poco de canela en la cicatriz". David cuenta una historia sobre las orquídeas que tiene relación con su reciente novela publicada. Leyó varios tratados de orquídeas para poder reflejar en el libro la anécdota que da título al libro "Tiempo de orquídeas".
Habla Fenoy de Rafael Chirbes y de sus novelas Crematorio y En la orilla. En la Tertulia de Alfonso Sastre, a la que acude Fenoy los martes, hablaron de ella. Novelas que todo el mundo debe leer. En la orilla es continuación de la anterior.

Leo dice que tiene "Nada" pero no lo va a leer. "Sólo tengo hojas de hierba", dice.

Es mi turno y leo tres poemas del poemario "Regresar a Chile" que se publicará en 2017.

Isa Morión nos da a elegir entre leer haikus o poemas eróticos. "¡Eróticos!", decimos. Nos lee el poema "Dejarse llevar".  Y algunos haikus de amor. Recojo dos:

La niebla cubre
la pasión que nos damos
cómplice el bosque.

Caerá la lluvia
cuando viva debajo
de los cipreses.

De pronto, dice León: "Tenemos nueve agujeros". "Son los que tapaban los egipcios al embalsamar", dice Rocío.

David no ha traído nada para leer. 

Ana Gonz lee un poema erótico de nuestra María Antonia Copado a la que deseamos pronta recuperación, de su libro "La mujer de la lluvia".

Dice David hablando de lo erótico, que en la novela de Zoé Valdés, "La nada cotidiana" se describe un polvo en las últimas 50 páginas de cuya lectura todavía está conmovido.

Ana Gonz lee su poema "Bromeaste". 

"Y la navaja llegó como un dardo, perfecta a la aorta."

"Saciaste por fin la gula de tu menosprecio".

Cierra las intervenciones de la tarde Amelia que no trae nada para leer pero nos recuerda que al día siguiente, jueves 6, presenta su libro "Para el amor y el fuego". Este que os transcribe esta segunda parte de la bitácora es quien lo presentará.

Confiemos en que Iñaki haya resuelto con el manitas sus problemas. Ya nos contará el próximo miércoles.

Javier Díaz Gil
22 de octubre de 2016

jueves, 29 de septiembre de 2016

3ª Jornada/X año: Miércoles, 28 de septiembre de 2016


Composición para una tarde de sonetos y libres...


Suena la campana... Y empieza el concierto... Los músicos, dispuestos en sus asientos, contemplan misteriosamente la música, que el director de orquesta, Javier Diaz, hace que baje, para que no distorsionen las notas... El coro está dispuesto:

- Juan Manuel, Juan Antonio, León, Paco Fenoy: Tenores.
- José María, David: contratenores...
- Vicente: barítono.
- María Juristo, Isabel Morión, Ana González, Amelia Peco, y Feli Martinez, sopranos liricas...

Comenzó delicadamente la cadencia de palabras hechas soneto que Juan Antonio deja deslizar: "Subsaharianos a la deriva, en las partidas cuerdas de una vida, mientras el corazón gime y bascula." Aquí la nota, salta... Sugieren la palabra "ulula".

Para León, Juan Antonio es el Emilio Salgado de Colmenar.

Paco Juan Manuel interpreta otro soneto de Fenoy y éste dice que si lo hace Blas de Otero,  ¿por qué no él?

Mientras José María pide leer el soneto de Fenoy: "Mira largamente el horizonte, de un silencio que no muere, de sangre y vino fuerte".

Orden... Se oye la varita-campana del conductor de la orquesta. Le dicen a David, que es buenísima su novela Tiempo de Orquídeas. Realmente lo es.

Mientras Fenoy reclama: Hay que introducirse en Góngora y en Fray Luis de León, y dice que lo próximo que haga serán Haikus.

Maria Juristo, soprano templada, interpreta "Mi tiempo"... "Henchidos de esplendor y de misterios..."

El director de orquesta nos dirige cómo jugar con las palabras polisémicas y cómo argumentar el Haiku.

Ana González que acaba de venir de las Azores nos trae un aire renovado a la orquesta, nos habló de poesía lésbica, nos sugirió un plato culinario: alcatre -pez congrio- comida típica de allí con lapas, (parecidas a las zamburiñas). Vicente añade que las lapas, son los separados de las discotecas, él es un baritono astuto y también dice que los hombres portugueses son muy aburridos. Ella deja caer sus atinados versos: "El hilo recto... El blanco de mi pecho... La culpa..." 

Hacemos un receso, y alguien dice: Ya se han cargado a Pedro Sánchez, estaban tardando, y curiosamente, de vuelta a la melodía, Juan Antonio, como rapsoda, nos interpreta: Queridas máquinas:

"Todo es felicidad contigo camarada, yo te acompaño con amor electrónico, no hay arte, ni igualdad..." Se discute, si podría ser un poema teatralizado.

Y hoy, tarde de sonetos, no podía ser más importante José León, digno tenor: habla de amor andalusí (en la calle Larios) de Afrodita... y dejando su nota más alta. cierra: "Como si fuera a terminarse el mundo.. Besé tu nuca.". Silencio arrebatador, la obertura estaba dando sus frutos, la elaboración de aquel ensayo, estaba haciendo que cada nota fuese asentándose en su lugar del pentagrama.

José María: El Manantial; Fuente y luz esconde mi canto, celebro el nacimiento de cada nueva estrella... En su partitura poética, el manantial cerraba el poema, pero... se le dice que ahí le resta potencia al poema, que por qué no abrir mejor con ese título.

Javier maestro y conductor, le dice que debería hacer más poemas cortos, que se le da muy bien.

Y llega la soprano lírica que sabe estar en escena como una gran maestra, Isabel Morión. Se le da la bienvenida ya que ha estado un tiempo de baja por un accidente. Nos interpreta haikus, de su nuevo poemario Líneas paralelas. No es fácil hacer Haikus, que es toda una filosofía de la la naturaleza. Y nos deleitó con uno entre muchos: "Cuando paseas / los árboles se mecen / como abanicos". Sus poemas, recuerdan en este libro a Alfonsina Storni, le dice el director, la intérprete dice que la ha leído.

Justo en este momento, nuestra orquesta sinfónica se queda en orquesta de cámara, ya que algunos de sus miembros tienen otros compromisos contraídos... El premio Poeta de Cabra, nos sugiere José María, está representado por algunos miembros de la Orquesta Rascamán, pero no dice nada más...

Amelia nos contó un poco la historia de su novela, en la que está poniendo mucho empeño. Volver al vientre se llamará, donde su abuela es el personaje central, y el gran vientre es la dehesa, esa dehesa de las entrañas de la infancia.

Vicente, gran lector, nos indica como sugerencia a Valle-Inclán y a Edgar Allan Poe. Concretamente, de este último El cuervo. Estas dos lecturas era una conversación que un barítono díscolo, pero sabio como es él y un gran tenor como León, estuvieron comentando y a los que escuchamos fervientemente.

Feli Martinez, leyó la partitura de una futura melodía en construcción.
Abrir los recuerdos es ser... No encontrarás ahí el recuerdo, misión de lo vivido.

Es un poema difícil para la autora, ya que expresa la ligereza de las tecnologías actuales y las tangibles del pasado y se abre a un gran numero de instrumentos a ver con qué sonido podría ir mejor. Como el móvil es un instrumento visual... podrías cambiarlo por visión de lo vivido, sugiere Amelia.

El director de esta gran orquesta sinfónica empieza a desgranar su partitura: Pero en el sur, el viento no deja, que se pudran los árboles... Erguidos como fantasmas... Soledad del hielo... Pecios de luz azul a la deriva arrancados de la fría sangre... Lo supe antes, lo supe sufriente glacial azul antes de haberte contemplado.
Su poemario: Regresar a Chile.

Así hicimos el ensayo de un mes posterior, que vendría plagado de éxitos de unos grandes rapsodas que moldearon una tarde de sonetos y libres en una gran obertura.


Feli Martínez
27 de noviembre de 2016

martes, 27 de septiembre de 2016

2ª Jornada/X año: Miércoles, 21 de septiembre de 2016


Habíamos anclado el buque en una de tantas islas del Pacífico...


Habíamos anclado el buque en una de tantas islas del Pacífico, más bien un islote, en un descuido de los guardacostas, y de esta forma librarnos de pagar la comisión que tienen por costumbre cobrar por atracar el barco en los puertos regidos por las leyes de la piratería.

Habíamos pasado el día entre vaporosos tugurios frecuentados por gentes de postín que iban y venían cargadas con el botín, que habían robado a los ciudadanos de sus respectivos países, como es habitual desde que los corsarios se adueñaron de las islas Caimán y otras no menos relevantes; yendo y viniendo de acá para allá, de banco a banco, de sucursal a sucursal, provocando crisis económicas  por doquier; o juega que te juega, lanzando dimes y diretes en los mercados bursátiles sobre la próxima subida del kilo de trigo, o cualquier otro rumor que les reporte suculentos beneficios, mientras se desencadenan temerarias caídas de la bolsa, provocadas por la venta de papelitos , cuyo valor han inflado artificialmente.

Pero como decíamos, habíamos pasado el día en dichos tugurios festejando el hecho de estar vivos, con ruidosas canciones de altamar. Estaba anocheciendo y al llegar a nuestra nave, varios guardias de aspecto feroz nos apuntaron con sus fusiles impidiéndonos subir a nuestra embarcación. La confusión y el barullo se extendió por la marinería y cada cual parloteaba lo que le parecía, “que si esto nos pasaba por haber burlado a los guardacostas”, ”que no, que lo que sucedía es que nos habían confundido con narcotraficantes”, ”quita ya, si aquí estaban los mayores narcos, ocultando el producto de sus crímenes”, en fin, que cada cual soltaba lo suyo, y los guardias erre que erre sin dejarnos pasar.

-Pero si tenemos permiso para atracar los miércoles en este muelle, voto a bríos
-Mis instrucciones es que ese privilegio se ha terminado.
-Por cien mil tiburones, protestó León, tras dejar boquiabierto al insolente guardián, al recitar el soneto andalusí, del que entresacamos los versos:

“Hallé tu lengua, el corazón latía
Como si fuera a terminarse el mundo.
Mordí tus labios y por un segundo
Se disolvió tu alma con la mía.
(…)”

Terminando de esta suerte:

“No hay mañana ni ayer, afán ni prisa,
Se fueron para siempre de repente
En la noche más bella de mi vida.”

Tan magnífico, que a los embelesados guardianes se les cayeron los fusiles en el suelo de cubierta.
Indescriptible confusión que aprovechamos para arrojarnos sobre los mismos y amenazarlos con el mismo aspecto de pocos amigos con que nos recibieron.

.¡Quieto ahí!- amenazó nuestra corsaria Mª Juristo con su daga al capitán de los feroces guardianes desarmados que se había atrevido a dar un paso en falso. Y tras poner las cosas en su sitio, nos obsequió con la lectura del poema Donde:

“Donde los hilos de mis dedos
empaparon de miel
tu labio oscuro,
donde el sudor de mi hueso
derramó la jícara de plata.
(…)”

Muy bueno.

Un guardián semidormido provocó el balanceo de un barril vacío que, al caer al suelo y rodar por la cubierta, originó una estridente confusión que terminó con la toma de los fusiles por los furiosos guardianes del islote, cosa que no impidió a Fenoy la lectura de dos poemas. Uno dedicado a su poeta preferido Fray Luis de León- Sí, se lo dedico a Fray Luis, porque él era rojo aunque fuese fraile. Un auténtico rojo.

Entresacamos la estrofa:

Y desnuda su ritmo
de amor dulce a un mundo descubierto:
nervio a nervio subido
con ojos de mañana,
de los que todavía no han nacido

Y tras leerlo, dirigiéndose a los estupefactos polis, y echarles en cara que eran siervos de la gleba, nos leyó el poema social, del que destacamos los versos:

“Sus miserias, sentencia, suben a lo más alto.
Lo que vive no está en la nube fétida
sino en la que respira y fluye el agua
donde late la vida roja y siembra.” 

Para a continuación, Omega, tras decirnos que su nombre además de simbolizar el Fin, tiene origen egipcio -el ojo de Horus-, nos leyó el relato titulado Agripa Póstumo, que más bien nos pareció  el comienzo de una novela, durante el reinado del emperador Tiberio; relato en el que nuestra compañera consigue trasladarnos a la Roma imperial con singular maestría.

Nuestros guardianes, hartos de tanto mareo poético, tras agarrar violentamente al que escribe esta bitácora, nos conminaron a abandonar el barco hasta nueva orden. A regañadientes y soltando algún taco que otro, acompañado de gritos marineros, abandonamos la cubierta, no sin antes interpelar al jefecillo de los guardianes, el cual nos contestó, apretando el puño y mordiéndose los dientes:
-En este islote sólo se permite la entrada a delincuentes y gentuza similar, salvo raras excepciones; naturalmente, con el correspondiente permiso de la autoridad competente y si el tiempo no lo impide. 
-¿Pero qué se habrá creído este menda? -gritaba uno.
- Y si no lo hacen las tormentas mi daga hará buena cuenta de ellos.
-Bocadillo de tiburones.
-¿Qué es este alboroto?- preguntó nuestro capitán, asombrado por el ruidoso espectáculo, que estábamos originando. 
-Nada, nada, que no nos dejan subir, por lo visto no somos delincuentes; vamos, que somos unos piratas de pacotilla; una cosa como entre gilipollas y cómica -le respondí , al tiempo que recogía tres magníficos poemas de su libro “Regresar a Chile”, que a nuestro capi se le habían caído en el suelo, y del que resalto del poema Octubre:

“---------------------------
El tiempo y el espacio
 se conjuran,
inventan recetas para acabar
con el miedo,
------------------------------------------“

O

“Por las venas  
de la ciudad
se deslizan lentamente
los automóviles”

U otro poema  dedicado a Salvador Allende, que termina

“En el cementerio general 
de Santiago,
tu nombre, Salvador,
sobrevive a la muerte.” 

Siempre habrá en este mundo gentes que, como Javier, recuerden con ligeros gestos o palabras, la permanencia en el planeta de los hombres honrados, a pesar del intento de un grupo de canallas de borrar su memoria después de acabar con su vida en una mañana de tambores.

Javier, tras apaciguarnos y subir a cubierta, provisto de una autorización del inmediato superior del jefecito de los guardianes, éste, tras fruncir el ceño contrariado, ordenó bajar a los milicos, señalando, que él se limitaba a cumplir órdenes.

Resuelto el conflicto, nos enfrascamos, no sé por qué, en una ruidosa conversación sobre atropellos en carretera: cruces con jabalíes, zorros, una rueda de coche, y otras aventuras de los cuatro ruedas, que David redondeó con la pena que le produjo atropellar a una lechuza una aciaga noche y que recordaba con ese tono de tristeza tan especial de este joven escritor que, a petición de León, nos obsequió con la lectura de uno de los episodios de su novela Tiempo de Orquídeas, en el que se nos presentan a dos personas de diferentes edades, que trabajan en la misma empresa, y que poco a poco se van conociendo, en el contexto de los asesinatos de los abogados de Atocha. Muy bien conseguido.

A continuación Juan Antonio, tras apretarse un tornillo oxidado de la prótesis de la rodilla, que hacía poco le habían hecho aprovechando un viaje a Cuba, nos sorprendió con el magnífico poema Queridas Máquinas, en el que se establece un diálogo entre el conductor y el móvil, que termina con un trágico accidente, del que entresaco:

“-El mercado me quiere digital,
vida maravillosa...
a mi lado te pongo.

-El mundo es arcaico,
vive en el desenfreno de tus dedos,
saborea imágenes
escucha en tu burbuja mis canciones….

-El odio está en tu plástico escondido,
tu quieres verme inmóvil…
………………………………………………………….”

Muy interesante, Juan Antonio.

Por otra parte, el que esto relata, tras sacar la espada de la vaina, limpiarse el sudor que acosaba su frente y lanzar su daga por los aires, estrellándola en el centro de una diana situada a 20 metros, y de un radio de dos centímetros, leyó el poema titulado 

Armónicos

“Ser. Estar. Vivir…
y temblar como una nota
sumergido en sus vibraciones,
intercambiando mensajes
en un espacio-tiempo en expansión.
Mero violin plagado de armónicos
de sutilezas gravitacionales,
de concavidades
pandeadas por la sinfonía cósmica
rica en resonancias.
Este es el universo que me envuelve
y al que inexplicablemente
trato de entender”

A continuación, María Jesús tras salir airosa de dentro de un barril, que no sabemos por qué artilugios de los hados malignos había ido a parar ahí y, tras sortear diversas aventuras en las que el peligro era el protagonista de sus talones,  nos leyó  el siguiente relato breve:

“Este hijo no será buey de bueyes, piensa, encorvada hacia la mies.
Una mina olvidada revienta sus entrañas”.

Así, sin más. Como siempre tan certera, fulminante y cortante en tus pequeños relatos. Genial


Juan Manuel Criado Manzano
26 de septiembre de 2016   

jueves, 22 de septiembre de 2016

1ª Jornada/X año: Miércoles, 14 de septiembre de 2016



1. EL FINAL DEL VERANO 


Así comenzaba una de las canciones más populares del Dúo Dinámico allá por el año 1963. Aunque su titulo original era “Amor de verano”,

Como todos sabemos, esta canción recrea en sus notas la nostalgia que supone la despedida de un amor de verano donde no existe la certeza de volver a ver. 

En cambio, los RASCAMANES, sí sabemos que volveremos a encontrarnos pasada esta época estival. 

Algunos de los compañeros se quedaron en Madrid a pasar el duro verano entre los coches, el asfalto, las terrazas amadas y las piscinas que componen esta ciudad tan cosmopolita en la cual vivimos y a la que volvemos, una y otra vez cuando marchamos, como si fuera uno de esos amores de verano que nunca olvidas. 

Así comenzamos un nuevo curso como estudiantes fieles a las letras. Con nuestro amor de verano bajo el brazo: Poesía y relatos frescos y calurosos.

* Así abre tertulia nuestro amigo Paco Fenoy, con la piel y la boca abrasando con nuevos poemas de su libro “De un silencio que no muere”. Y también, como siempre, la polémica está servida en este primer plato de sopa hirviendo con el que recibiremos el otoño. La defensa de Paco ante la crítica es implacable. Pero también como siempre, se llega a conclusiones ya que el fin que nos mueve a todos es que cada una de las líneas que escribimos vayan alcanzando la calidad que merece la poesía. 

* Miguel Paico nos sorprende con un bello poema de amor: “Luciérnagas azules”, parece ser, nos explicó Miguel, que la luciérnaga azul es casi imposible de fotografiar. Ante esa curiosidad metafórica del titulo se intuye en el poema por un lado, la belleza del amor y por otro, la fugacidad y lo difícil que puede ser, a veces, mantener dicho amor.

* Le llega el turno a María Juristo, nuestra rubia de ojos azules que nos hace rememorar una y otra vez el mar y el cielo del verano. María lee un relato corto donde vemos cómo un padre le trasmite a su hijo una serie de valores sobre la paz, desde la personalidad de Nelson Mandela.

* Carlos Tejado nos presenta un relato donde la acción transcurre en un cine. Una pareja está viendo una película de guerra. Ella, ensimismada en la pantalla, él, ardiendo entre sus muslos con la imaginación mientras que lo único que hace es comer palomitas y mirarla. Dos seres humanos frente a dos mundos: el amor y la muerte como dos fuerzas que se funden.

* Aureliano Cañadas nos ha traído pasteles, ¡guauuuuuuu, qué ricos! Ha querido festejar con nosotros su 80 cumpleaños, eso se llama vitalidad y amor por el arte. Aureliano nos lee un poema de su libro “La isla de la nada”. La poesía de Aureliano siempre es reflexiva, breve pero intensa. En este caso nos habla de la fugacidad del tiempo:

“El jardín de las delicias
está siempre detrás…"

Aquí termina mi intervención en esta Bitácora compartida. 

Cedo los trastos a nuestro Jefe de este Campamento de Verano. 



Amelia Peco
20 de septiembre de 2016











2. EL FINAL DEL VERANO (Recojo los trastos y continúo)

Se marcha Amelia y tomo papel y bolígrafo para continuar dejando testimonio de lo acontecido en este primer día del nuevo curso de la Tertulia Rascamán, la que hace ya la número 11.

Mientras Amelia sale, Aureliano nos cuenta que ha mandado la obra "Calacas", (obra conjunta, con imágenes de Juan Ortíz de Mendívil y poemas del propio Aureliano Cañadas) al poeta granadino Francisco Domene que a su vez se la ha enviado a una amigo editor que está interesado en publicarla. Nos cuenta también que tiene en proyecto publicar un libro de entrevistas a las personas que conocieron a su hermano, el pintor  Luis Cañadas. Sería un hermoso homenaje, sin duda.

* Es mi turno de lectura y como vengo haciendo en semanas anteriores, durante nuestra Tertulia veraniega "de guardia", leo algunos poemas de un libro que estoy revisando tiulado "Regresar a Chile".

* A continuación Leo Varela, que viene con una muleta por culpa de un socavón urbano en la calle San Mateo y que le ha producido una fractura de tobillo nos dice que ha escrito una cosa rara después del accidente. Se titula "Miedo"

Dieu, Hótel Dieu
Seguramente agradable
no tengo miedo
Lo espanto

Y termina con...

Dieu, Hótel Dieu
Poderosamente concurrido
en la habitación 001

Allí, muere Miedo.

Dios, los dados, el miedo... ¿muere el miedo?

* Juan Manuel Criado lee "Instantes". Juan Manuel, poeta y científico no puede abstraerse de unir en ocasiones ambos temas en un poema. "En este columpio del tiempo / sin retorno... "
Discutimos sobre la expresión "pequeño tiempo" que ha incluído en un verso. Decide que sustituirá pequeño por otra palabra, quizá se decida por minimal. Hermoso poema.

* Ana Gonz cierra las intervenciones de esta primera Tertulia del nuevo curso. Trae un poema breve  que se convertirá, probablemente, en uno más largo; "Agujas".

Atinaste
(...)
acertaste el blanco
reflejo de la culpa.

Hablamos de los movimientos reflejos, esos que desvelan en su automatismo involuntario otras verdades.

Nos marchamos con la alegría de retomar la cita de cada miércoles en el Santander con la mente poblada de luciérnagas azules, el rostro de Mandela y el del actor Peter O'Toole que nos recordaba Carlos Tejado protagonizando "La noche de los generales" (ha visto la película unas 20 veces, nos ha dicho), dl sabor de los pasteles de Aure, sus 80 años y su "Jardín de las Delicias", el aire de Chile, el miedo y el tiempo...

La tertulia de "Rascamán" está llena de imágenes. Estas fueron las de este primer día. 
Queda un año entero por delante que, seguro, no dejará de sorprendernos.

Javier Díaz Gil
22 de septiembre de 2016